El 12 y 13 de abril Manolo Mazón volvió a demostrar su sabiduría y paciencia docente con una veintena de alumnos, muy bien avenidos y enamorados del abanico en su forma de “Dragón Volador”.
Esta vez la cita tuvo lugar en el Pabellón del Polideportivo “Daoiz y Velarde” de la capital madrileña.
El grupo rebosaba satisfacción por el encuentro de amigos venidos desde la remota Huelva, Alicante, de la cercana Coslada y, como, del Foro. Para quien nunca haya hecho abanico de Tai Chi no sabe lo que se pierde pues además de los movimientos propios del tai Chi añadimos la defensa con un arma que transmite belleza y armonía, pero ojo, desconfiad porque detrás de cada apertura y empuje está una de las armas más letales.
Sin prisa pero sin pausa Manolo, un maestro cercano y cálido a la vez que tan llano que parece que te está enseñando el compañero de al lado.
Nosotros lo alumnos apreciamos sus cualidades y su forma de ser y estar, por lo que nos tuvo entregados a la “causa” de aprender, cosa que hicimos con desenfado, sin agobios pero prestando mucha atención. El disfrute preside cada sesión que Manolo imparte porque no te martiriza ni tiraniza con la memoria o con los pequeños detalles que si te ofrece y comparte pero que nunca te obliga. Practicar y repetir para enseñar, de forma seria pero muy desenfadada, algo que se agradece tras una dura semana de trabajo y prisas.
Para los que hemos asistido y gozado esperamos vernos pronto para no olvidar la forma y tratar de conseguir dominarla, para sentirla como el la siente, un abrazo cariñoso y hasta pronto.
Para los que no lo han experimentado, animo pues merece y mucho la pena, así que hasta la próxima.

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