El sábado 9 de enero los alumnos de la escuela vivimos una grata experiencia con el tai-chi y con nuestros nuevos amigos. Ya nos lo había contado Maribel antes de Navidades. Ella colabora como voluntaria en una asociación de chicos y chicas con discapacidad de la zona oeste de la Comunidad de Madrid. Nos propuso ir el día 9 de Enero a hacer una pequeña exhibición y una clase abierta con ellos. No teníamos nada preparado pero si muchas horas juntos entrenando y un gran maestro que supo dirigirnos en esta 'jazz session' de tai-chi.
La exhibición fue una rápida muestra del currículum completo de cinco secciones. Empezamos haciendo juntos la forma de mano vacía. Luego tocó parejas y chen al mismo tiempo, sorprendiendo la ficticia pelea en estilo Yang y los explosivos movimientos del Chen. Después nos pusimos con las espadas, terminando el Maestro y la hermana mayor trabajando el Jian por parejas y arrancando los mayores aplausos de esta primera parte.
Después Javier explicó como era una clase de Tai Chi e invitamos a participar a todos los que allí estaban, los chicos y chicas de la Asociación Talismán y sus familiares que se acercaron hasta el Polideportivo de Robledo de Chavela a compartir esta experiencia con ellos. Debido a la poca experiencia del grupo con el que íbamos a trabajar, ya que no habían tenido contacto previo con este arte marcial, el maestro preparó unos ejercicios introductorios pero muy completos. Se comenzó con el calentamiento trabajando el equilibrio, y la verdad es que se apañaron bastante bien, incluso mejor que alguno de nosotros. Después nos pusimos con unos sencillos ejercicios de Lohan Chikung llevados por Ángel y Riky. Para los que no practicamos mucho esto, la verdad es que fue una muy buena experiencia, desde los ejercicios respiratorios con Ángel hasta el Chikung de las vocales de Riky. Con este último al final acabamos toda la clase animada aunque cada uno decía la que le venía en gana. Y ya con el calentamiento hecho y el cuerpo equilibrado a través del chikung, Javier se puso manos a la obra con la Forma propiamente dicha. Como no era posible enseñar la forma completa en una sola clase, el maestro creo una forma "mini" con los movimientos de apertura, acariciar la cola del gorrión en ambas direcciones y el cierre. ¡Fue increíble! En unos 20 minutillos ya tenían la secuencia que si bien es corta, la dificultad de estos movimientos y la complejidad de girar 180º sin salir de estructura en tu primera clase de tai-chi, es bastante meritoso. Y allí estaban estos nuevos alumnos haciendo la forma pero que muy bien, como veréis en la foto. ¡Con el trabajo que nos ha costado a muchos de nosotros!. Seguían demostrando ser grandes alumnos en potencia.
Para terminar la clase, hicimos algo de trabajo marcial. La idea era ver como desde la relajación se trabaja en tai-chi de manera que si una fuerza te viene has de descansar en lugar de resistirla. El ejercicio era sencillo, empujar el hombro de una persona y dejar pasar la fuerza. Como eso lo controlaron al segundo empujón, ya íbamos cambiando de hombro y atacando también a la cadera, aprendiendo a ceder por arriba y por abajo, por la izquierda y por la derecha. Al ir la cosa bastante fluida, Javier decidió poner algo más de dificultad, y trabajamos en grupos de tres personas. Uno se quedaba en el centro, y los otros dos, uno por delante y otro por detrás, empujaban bien al hombro o bien a la cadera para que el compañero que estaba en el centro aprendiese a dejar pasar esa fuerza. Cuando esto ya estaba entendido y trabajado, vimos por último el recibir y neutralizar una fuerza que venga al hombro utilizando la energía de peng. Esto casi siempre te deja un buen sabor de boca pues es increíble como desde la relajación y el movimiento de cadera puedes desviar una fuerza que vaya hacia tu cuerpo. Total, ¡¡que ahí todos parecíamos unos auténticos Shaolines guerreros!!
Acabamos con la foto en familia, contentos por haber practicado con gente nueva y de ver que habían aprendido y disfrutado con nosotros. Esperamos repetir la experiencia con ellos mas adelante cuando el tiempo mejore para que se puedan acercar mas chavales de la comarca. Y hasta entonces les dijimos que siguieran practicando para que no olvidaran lo que habían aprendido, aunque seguro que Maribel les da alguna que otra clase extra para que en el próximo encuentro todos juntos ya puedan hacer la exhibición con nosotros.

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