Sabía que iba a ser bueno… Fue muchísimo mejor de lo que había pensado.
Llevaba a Valencia la completa certeza de que asistía a un curso de una gran calidad que me aportaría lo que era consciente que necesitaba y quizás algo más de lo que no era consciente de necesitar. Esta certeza no era fruto de ningún tipo de intuición ni de lo que me hubieran contado de oídas, nacía de haber visto e incluso disfrutado anteriormente del estupendo trabajo de Manolo Mazón.
Este curso me sorprendió yendo más allá de esta certeza. Manolo fue capaz de hacernos trabajar con un espíritu lúdico, de modo que un trabajo tan profundo como el que allí hicimos parecía ser sencillamente un juego. Parecía que como por arte de magia nuestros cuerpos se fueran “empapando” de aquellos movimientos que trabajábamos de modo que cuando nos dábamos cuenta el movimiento y su esencia estaban integrados en nosotros. Se notaba que el curso estaba muy bien pensado, que Manolo tenía muy trabajado todo aquello que estaba transmitiendo y que sabía muy bien como hacerlo llegar a otras personas.
Todo esto fue acompañado por un estupendo clima entre las personas que participábamos en el curso, lo que contribuyó a hacerlo aún más agradable y a que lo disfrutáramos muchísimo más.
Para mi, es también de remarcar la curiosa anécdota de que todos los asistentes viniéramos de diferentes zonas de la geografía española, algo que habla bastante de la calidad que todos conocíamos que tendría este curso.
Dadas mis circunstancias y características personales, suponia que terminaría el curso muy cansada, con una sensación de palizón en el cuerpo. Muy al contrario, llegué a Madrid rebosante de energía renovada y una sensación de ligereza en mi cuerpo y hasta en mi mente.
Gracias, compañeros, por vuestra paciencia, generosidad y simpatía.
Estupendo el centro Cienfuegos que tiene Magdalena allá en Valencia, luminoso y coquetón. Gracias.
Y gracias sobre todo a ti, Manolo, por tu buen saber hacer, por todos tus conocimientos y lo sumamente bien que sabes transmitirlos, y por hacer que todo eso nos llegue con tanta facilidad, como un juego, y con tanta profundidad como una sabiduría antigua. Y como no, por tu generosidad y simpatía.
Para resumir mi impresión sobre este curso en pocas palabras diría: ¿Para cuándo es el siguiente? Por favor, idme apuntando ya.
Margarita Garrido
Este fin de semana del 6 y 7 de Marzo nos hemos reunido, una vez más, para seguir recibiendo las enseñanzas del profesor Manolo Mazón. Esta vez ha sido en Valencia, en una sala muy zen, bonita y confortable. Además, el tiempo se ha aliado con nuestra práctica, nos ha dado una tregua y no nos ha llovido casi.
Nos hemos reunido gente muy variopinta de Galicia, Valencia, Barcelona, Valladolid, Madrid, Andalucía… Gente de distintos estilos y distintos niveles de habilidad. Pero trabajando con Manolo no importa, sepamos o no, siempre logra que nos interesemos, nos divirtamos y trabajemos a todo ritmo.
El trabajo ha sido sobre las ocho fuerzas. Manolo ha vuelto a demostrar su maestría como profesor, haciendo de la práctica de las combinaciones de las energías un trabajo gratificante y enriquecedor. Hemos recordado y hemos aprendido las innumerables combinaciones de peng lü, ji, an, cai, lie….
Hemos trabajado también el San Shou Yang tradicional y, para los que somos fan del mismo y no podemos practicar a menudo por falta de compañeros, llegar a la práctica es querer aprender un poco más, y un poco más, y un poco más… Mejorar las posturas y las técnicas, hundir bien las caderas, enlazar arriba y abajo, tener fluidez y continuidad en el movimiento, escuchar al compañero y no adelantarnos… Nunca tenemos suficiente. ¿Cuándo lo terminaremos? Ya queda menos Por cierto, gracias Mercedes y gracias Teresa por ser A y hacerme trabajar el doble por ser B.
Y gracias Manolo Mazón por tu paciencia, destreza y conocimiento, y también por ayudarnos a recordar, descubrir y aprender un poco más y, una vez más.
Hasta la próxima, que ya estoy esperando impaciente. Animo a todos a participar de estos encuentros porque merece la pena la experiencia.
Nena Alonso

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